El pan es un alimento básico en todas las culturas, por lo que también es consumido por la población inmigrante que vive en España. En ellos se percibe una rápida evolución en el consumo puesto que mientras en 2004 el 85% de los inmigrantes comían habitualmente pan, en 2006, esta cifra ascendió al 90% de este segmento poblacional. Si hacemos una comparación entre colectivos comprobamos algunas diferencias respecto al consumo de pan. Así, en el caso de los procedentes de América Central y del Sur, y los asiáticos, un 85% y un 86% consume pan de manera habitual, se trata de un porcentaje inferior a la media y muy bajo a los registrados por el colectivo magrebí, en los que el consumo habitual de pan asciende al 98%. Otro colectivo que consume pan de manera ligeramente superior a la media es el de Europa del Este, con un consumo del 92%.Respecto a la frecuencia de consumo, de nuevo, el colectivo asiático es el que consume este producto con menor asiduidad, tan solo 5,3 veces de media a la semana, una frecuencia menor a la media del conjunto de la población inmigrante que se sitúa en 6,3 veces por semana. Respecto a la población latinoamericana, presenta una frecuencia de consumo de pan algo inferior al total (6,1 veces por semana), debido fundamentalmente a la sustitución de este producto por arroz. Otros colectivos como los procedentes de europa del este o los de origen africano, tienen una frecuencia de consumo superior al total con 6,4 y 6,5 veces por semana, respectivamente, llegando a alcanzar una cuota del 80% del consumo diario de pan.En relación con el tipo de pan que consumen, la gran mayoría del colectivo inmigrante opta por el pan blanco, con porcentajes del consumo en torno al 90%, exceptuando el colectivo asiático, donde este porcentaje disminuye al 77%. El tipo integral, el tostado y los demás tipos de pan, presentan pautas de consumo infereiores y sin diferencias significativas en los distintos colectivos.Respecto al segmento de la población inmigrante que no consume pan, un 30% de la misma lo sustituye por arroz. Este sería el alimento favorito para la sustitución del pan, especialmente para los autóctonos de latinoamérica.