La dieta mediterránea se compone de una sabia combinación de distintos alimentos. Según ha declarado el catedrático Luis Serra, presidente de la Fundación Dieta Mediterránea y miembro de Comité científico del pan a la revista Paisajes, "Su patrón histórico se distingue por la variedad de unos alimentos mínimamente procesados, de temporada y cultivados localmente, lo que optimiza su contenido y sus propiedades saludables". El pan es uno de ellos, puesto que sus minerales y sus escasas grasas lo convierten en un complemento ideal para las comidas.